Yo soy responsable de mi vida.
Muy frecuentemente asociamos la autorresponsabilidad como señal de madurez, y la madurez con el hecho de ser personas “adultas”.
Esta última palabra, “adultas”, trae a mi mente una bellísima anécdota del segundo de mis hijos; Emilio.
Él a su corta edad (4 años), le explicó de manera breve a su hermano lo que significaba ser “adulto”.
Él lo describió en 3 sencillos elementos que las personas tienen que tener.
Primero: Es tener una cartera.
Segundo: Tener llaves.
Tercero: Saber manejar, conducir un auto.
En aquel momento me sorprendí muchísimo. El niño sólo tenía cuatro años de edad. Cómo a su corta edad podía definirlo tan conciso. Yo en lo personal no encontraba relación. Y él, sin duda explica;
“Tienes que tener cartera para el dinero que tienes porque trabajas. Tienes que tener llaves para tu casa que compraste y tienes que saber manejar para poder ir a todas partes y tu mamá sabe que puedes estar solo”.
Fue para mí muy sorprendente cómo en tan sencilla descripción el niño a su corta edad percibía esas condiciones necesarias con las cuales tenemos que adquirir para generar nuestro autocuidado, teniendo RESPONSABILIDAD para sostener ese autocuidado.
Y... entonces ¿Qué es y/o qué significa ser responsable de mí mismo? ¿Sólo involucra cuestiones materiales?
Como estas dos preguntas llegan a mi mente muchas más, que tal vez en otro momento las puedo retomar.
Mientras tanto.
Decir, hacer, pensar en esta tan comprometedora frase: “YO SOY RESPONSABLE DE MI VIDA”. Puede ser completamente desafiante.
Pero en realidad implica una serie de pensamientos y acciones con los cuales lidiamos día a día. Como el hecho de la disciplina, la alimentación, la higiene, la salud mental, física y emocional de uno mismo.
Entonces me lleva a la conclusión de que RESPONSABILIDAD es la capacidad de responder ante cualquier situación, ante la vida en general. La cual vamos formando, modelando, en sí creando. Tomando la autorresponsabilidad como el poder que tengo para transformar mi realidad.
-Maya.
