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Soy un imán para la prosperidad.
Leyendo y sobre todo sintiendo totalmente integrada esta frase a mi persona.
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SOY UN IMÁN PARA LA PROSPERIDAD.
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Repitiéndolo constantemente, tal vez, me sea un tanto ajeno a mí.
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Pero, qué tal si reordeno desde mi entorno, hasta lo más efectivo que serían mis pensamientos, estado de ánimo, sentimientos
alrededor de lo que doy y recibo; sintiéndome merecedor del éxito en lo que me sucede.
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De esta manera me creo capaz y hábil para mi absoluto bienestar, ya sea, económico, emocional y espiritual.
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-Maya.

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